Usted está en : Portada : Turismo Martes 21 de septiembre de 2004

Valdivia: “La ciudad más linda de Chile”

Mucho gusta a los valdivianos el jactarse con el lema de que somos parte de la ciudad “más linda de Chile” y sin duda el trabajo realizado hasta el momento por las autoridades en coordinación con el mundo privado da cuenta de lo mismo; de un tiempo a esta parte, es harto lo que se ha avanzado.

Sin embargo, hablar de Valdivia, o tratar de presentarla al mundo, como podría ser esta la ocasión, involucra muchas otras cosas como son el revisar su historia o sus proyecciones actuales y futuras en el plano de la economía y el turismo, una de los temas preponderantes de cualquier zona con raigambre náutica como es ésta.

El fruto de ese esfuerzo es el que tenemos a continuación...

UNA Y OTRA VEZ

 

Valdivia como ciudad, se ha construido y reconstruido una y otra vez a causa de los desastres históricos y naturales, y siempre ha sabido mantenerse en una ubicación privilegiada.

Con una arquitectura que evidencia su influencia alemana y un entorno que ofrece una multitud de paseos y excursiones, por el hecho de estar rodeada de bosques lluviosos, ríos y tesoros culturales como son los fuertes coloniales del siglo XVII, ha llegado a ser considerada inclusive por medios extranjeros como la “Gibraltar de América”.

La ciudad fue levantada en el año 1552 por Pedro de Valdivia, en un sitio estratégico, que domina los ríos Cruces y Calle Calle. A través de éste último se comunica con el mar, que se encuentra a 15 kms.

Su desarrollo fue muy rápido, llegando a ser durante la Colonia la segunda ciudad más importante de Chile. Sin embargo, luego de la sublevación general mapuche de 1599 sus habitantes huyeron, y luego fue ocupada consecutivamente por dos corsarios, primero el holandés Sebastián de Cordes y luego por Elías Erkmans.

Ni los mismos piratas pudieron contra las ofensivas mapuches y abandonaron la ciudad. Con todos estos sucesos, los españoles comprendieron el nivel de vulnerabilidad que presentaba el territorio.

Por ello es que sólo en el año 1645 Valdivia fue refundada, pero esta vez como un fuerte que dependió directamente del Virrey del Perú. Así, se construyeron los fuertes de Corral, Niebla, Mancera y río Cruces, que permitieron a la ciudad sobrevivir a los ataques indígenas y permanecer por años como la única ciudad española en el sur del Bio Bío.

Hacia 1770, cuando ya se habían fundado otras ciudades del sur y la situación parecía bajo control, los peligros volvieron a aparecer para Valdivia, esta vez ante la posibilidad de una guerra con Inglaterra. Esto impulsó la construcción de un nuevo sistema defensivo, por el cual se levantaron 17 unidades fortificadas, 4 castillos, 3 fuertes y 10 baterías. El peligro pasó, pero no los problemas.

 

 

Al llegar la Independencia la ciudad comenzó una importante crisis económica, situación que sólo se revirtió con la llegada de colonos alemanes entre 1950 y 1875. Este impulso llevó a la ciudad a un nuevo auge, transformándose en el núcleo industrial más próspero del país, con cervecerías, curtiembres, destilerías, fundiciones de bronce, astilleros y fábricas.

Lamentablemente, dos nuevos sucesos marcaron trágicamente este dinámico desarrollo: primero, la segunda guerra mundial, que colocó a los capitales alemanes en una "lista negra", y más tarde el impresionante terremoto de 1960, que no sólo botó numerosos edificios, sino que hundió a la ciudad algo así comio 3 metros, sumergiendo construcciones y campos cultivables bajo el agua para siempre.

 

DESPUES DEL COLAPSO

 

Pero aún con tantos avatares ,Valdivia renació y hoy es nuevamente una hermosa ciudad que mira al mundo de frente y deja ver su influencia germana. Se construyó una hermosa costanera, varios hoteles, edificios públicos y la Universidad Austral. En la actualidad sus principales actividades se orientan hacia la industria, el turismo y la vida universitaria.

Para el visitante, vale la pena recorrerla con calma, reparando especialmente en lugares como el Muelle Schuster y Mercado Fluvial, donde las lanchas llegan del mar cargadas de productos y desde donde además salen paseos fluviales por la zona.

Imposible resulta el no dar una vuelta por la calle General Lagos, declarada zona típica en el año 1991, ya que conserva hermosas casas del siglo XIX y principios del XX, testimonios de la época de bonanza generada por la llegada de los inmigrantes alemanes. Entre estos edificios destaca el Centro Cultural El Austral, que ocupa la casa Thater-Hoffmann, construida en 1870 y que pasó a transformarse en museo en 1990. En sus salones se exhiben colecciones de mobiliario y objetos decorativos de la época. La entrada es liberada de martes a domingo.

En las costaneras de Valdivia y de Collico podrá conocer las casas que se construyeron frente al río luego del gran terremoto, además de las industrias ligadas al río, una agradable playa y las casas señoriales de los fundos de comienzos del siglo XX.

Finalmente, en la Catedral encontrará un museo creado por el Obispado de Valdivia y la Dirección Museológica de la Universidad Austral de Chile, donde se exponen regularmente objetos artísticos y culturales que son una síntesis de la evangelización realizada entre los siglos XVI y XIX en la zona (las visitas se realizan de lunes a sábado entre las 10 y 13 hrs).

El actual templo, está está ubicado en el sitio en el que se han levantado las 15 iglesias que le precedieron y las que atrvés del tiempo fueron destruidas por los indígenas, incendios, terremotos y hasta por una tromba.

  

 

X Región.

 
 
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