Usted está en : Portada : Crónica Miércoles 23 de enero de 2008

Cuidado de adultos mayores postrados

Nuestro país se encuentra en un proceso avanzado de envejecimiento poblacional. La esperanza de vida en Chile es hoy de 77,36 años (74,42 años en hombres y 80,41 años en mujeres según datos del INE/CELADE).

En este sentido, los programas ministeriales tienden a mantener a la población de más de 65 años o adultos mayores con el máximo de sus capacidades funcionales o de autovalencia, pero existe un grupo importante de estas personas que presentan incapacidades producto de secuelas de patologías, cáncer y el deterioro fisiológico normal del envejecimiento, encontrándose en estado de dependencia severa o postración.

En muchos casos, el cuidado de estos adultos mayores ha sido asumido por la familia, generando crisis y desgaste en el cuidador y en el entorno familiar. En el desarrollo de mi profesión como enfermera, he visto de cerca y en terreno la necesidad de ayuda y apoyo a las familias y al adulto mayor en estado de postración.

Así, la familia -generalmente esposas, hijas o nueras- ha enfrentado este cuidado sin apoyo formal, de acuerdo a sus creencias, experiencias y muchas veces con desconocimiento de la enfermedad y su manejo, apareciendo complicaciones que comprometen aún más la salud del paciente y van deteriorando en forma progresiva su calidad de vida. La falta de redes de apoyo, el tiempo limitado de descanso, la pérdida de relaciones sociales y el dolor de ver a su ser querido en ese estado, produce un desgaste físico y emocional enorme, llegando muchas veces a estados depresivos.

COMPLICACIONES

Dentro de las complicaciones más frecuentes del estado de postración están las úlceras por presión o escaras, estreñimiento, dermatitis genital por el uso de pañales, infecciones urinarias, infecciones respiratorias, estados depresivos, anquilosis de las articulaciones y disminución de la masa muscular derivadas de la inmovilidad. Muchos de estos problemas se pueden prevenir en la medida de que se tengan los conocimientos necesarios sobre los cuidados específicos en el domicilio, contando con la supervisión y guía del equipo de salud.

En los años 30, la doctora Majorie Warren, pionera en geriatría (Londres), pudo demostrar que con diagnóstico y tratamiento adecuado, algunos ancianos considerados incurables y postrados podían comenzar a valerse por sí mismos. Han pasado más de 70 años y aún vemos como nuestros adultos mayores postrados se quedan en su domicilio sin posibilidades de rehabilitación o de potenciar las actividades que presentan cierto grado de autovalencia.

El cuidado humanizado de las personas postradas constituye una de las tareas sociales pendientes más urgentes en nuestro país. No es sólo responsabilidad de la familia, es responsabilidad de todos, es un reconocimiento a lo entregado durante su vida y a lo que aún nos pueden entregar. Ésta es una tarea a la cual todos debemos contribuir.