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Domingo 18 de enero de 2009
Datos históricos

Quiero hablar de dos personajes no contemporáneos, pero interesantes por su aporte histórico. El primero es una leyenda; el segundo, un gran valdiviano.

Gonzalo o Pedro Calvo de Barrientos fue un oscuro soldado español, se le señala como posiblemente de origen mestizo, a quien la historia singulariza por haber sido el primer europeo en llegar a la zona central de Chile.

Barrientos huyó del Perú, pues el gobernador don Francisco Pizarro lo había condenado a perder las orejas. Avergonzado del hecho y ayudado por amigos incas decidió abandonar Perú. Así llegó hasta el valle del río Aconcagua, donde trabó amistad con Michimalongo, convirtiéndose en su asesor militar, adoptó las costumbres mapuches e incluso cambio su nombre por el de Gasco, se transculturizó y empezó a vivir como un nativo, rompiendo todos los lazos que le unían a la cultura occidental. Por ello, a pesar de haberse establecido en el valle de Chile, no se le considera su descubridor; a mi juicio, una gran injusticia o desconocimiento.

El segundo tema de esta nota es un hallazgo, que dedico a la memoria de Joaquín Holzapfel. Aparentemente no tiene relación con lo anterior, pero también se trata de un hombre adelantado a su tiempo, que merece mayor reconocimiento.

Explico: mi eterna inquietud blibliómana me permitió adquirir en un kiosko donde se venden periódico y revistas, una obrita llamada Calle Calle, escrita por don Joaquín, a quien conocí, admiré y aprecié de corazón. Incluso más de una vez tuvimos que contactarnos debido a nuestras respectivas actividades, a nuestras mutuas obligaciones de trabajo, cuando él era Intendente de Valdivia.

Este librito. Modesto de tamaño pero grandioso en su contenido, relatan memorias, recuerdos en su avanzada edad, de cuando era un niño, y estimo que esa clase de recuerdos acuden a nuestra memoria con frecuencia, ya sea producto de la vejez o simplemente son los recuerdos alegres o tristes sufridos durante el curso de nuestras vidas.

Don Joaquín, con su librito Calle Calle, nos transporta al pasado, especialmente dentro de la Provincia Valdiviana, dándonos a conocer uso y costumbres de antaño, y lo relata en forma ágil y amena que atrae poderosamente el interés del lector.

Lamento muy sinceramente su ausencia, a quien hubiera felicitado muy cordialmente por este trabajo, y, asimismo, le hubiera solicitado su firma dedicándome el ejemplar que ahora poseo.

Realmente, considero que era un hombre culto y de una gran capacidad intelectual, que si hubiera empleado su imaginación, habría sido considerado como un excelente escritor.

Lamento su partida, también por el "mundo de las Letras" .