 Igual como sucedía en la antigüedad, los Juegos Olímpicos están llenos de lecciones para los seres humanos. Aprendizajes que tienen que ver con la superación personal, con la entrega, con el esfuerzo para ir más allá de las supuestas limitaciones que cada uno se impone a sí mismo. A nivel internacional los ejemplos son varios y entre los nuestros, Soraya Jadue con su marca dos puntos superior a la anterior, Oscar Vásquez con su fuerza juvenil; lo mismo que los imparables Nicolás Massú y Fernando González, nos están señalando un camino que vale la pena imitar, porque ellos no dan argumentos de postergación para justificar resultados; ellos exponen sus triunfos y sus afanes. ¿Quién podría decir que nuestros remeros no se esfuerzan, quien no ha sido testigo de su preparación en el río desde antes que amanezca, hasta su último trote de entrenamiento por las calles, a avanzadas horas de la tarde? Todos los valdivianos somos testigos de su "amor por la camiseta" y, por lo mismo, debemos sentirnos orgullosos de sus marcas. Pero no sólo eso, también debemos sentirnos comprometidos para apoyarlos como corresponde: con aliento y con recursos. Ojalá esa actitud se extendiera también a otros deportes. Tenemos talentos atléticos en los colegios y en la Universidad Austral, tenemos un semillero tenístico importante en el Club de Tenis Valdivia y en Paillaco; tenemos básquetbol de nivel profesional y un equipo de fútbol integrado por jugadores muy jóvenes, que luchan por mantener el nombre de Valdivia en las ligas nacionales. Todos ellos requieren de un mayor respaldo que el recibido hasta ahora, tarea que en parte corresponde a los dirigentes de cada disciplina, pero que también compete a las autoridades, al empresariado y a la comunidad local. Atenas 2004 nos ha mostrado que vale la pena invertir nuestro capital social en el deporte. Y no únicamente por las medallas que pueden dar honor a un país determinado, sino porque un deportista de elite es un ejemplo de vida ordenada y de trabajo para las nuevas generaciones. Hoy que desesperadamente buscamos espacios de desarrollo para los jóvenes y alternativas que les permitan desarrollarse adecuada y sanamente, el incentivo de una práctica deportiva se levanta con fuerza. Es de esperar que el "espíritu olímpico" se quede con nosotros y su energía nos permita apoyar el deporte valdiviano como se merece.
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