Usted está en : Portada : Reportajes Jueves 17 de febrero de 2005

Hierro y manganeso dañaron al Santuario

 

Hoy debería ser entregado oficialmente el estudio sobre la muerte de los cisnes, en el cual se confirma que la escasez de alimento influyó en el deceso de las aves. Este es un análisis exclusivo de ese trabajo.

 

Gran expectación ha generado la situación que afecta al Santuario de la Naturaleza, uno de los conflictos ambientales que más repercusiones ha traído en el último tiempo a nuestra ciudad, no sólo a nivel social; sino también en el plano económico y político.

Hoy debería ser entregado un segundo informe sobre el problema, en el cual se explicaría que la muerte de numerosos cisnes se habría debido a la pérdida de alimento, el luchecillo, a causa de la contaminación con metales en él. También se indica que hoy esa situación habría disminuido.

En ese trabajo, contratado por la Conama a la Universidad Austral de Chile, se señala que fueron altas concentraciones de metales pesados, primariamente hierro, las que ocasionaron la muerte masiva del luchecillo en el Santuario de la Naturaleza del Río Cruces. Pero los investigadores de la universidad, continúan estudiando para descubrir el origen de esas altas concentraciones de metales y si los cambios observados en el Santuario obedecen a causas naturales o antrópicas (causadas por el ser humano).

El problema preocupa a la comunidad y tendrá consecuencias. Algunas negativas, pero otras también favorables, como la creación de una Norma de Calidad Secundaria de Agua para el Río Cruces, que permitirá establecer parámetros de calidad para resguardar el Santuario de la Naturaleza.

En el caso del agua, las normas de calidad secundarias, regulan las condiciones que debe reunir este recurso para permitir el desarrollo de la vida y del ecosistema.

En Chile, las normas de calidad secundarias se están recién dictando y para el Santuario, está en proceso su creación.

 

EXPLICACION

 

El estudio que se podría conocer hoy fue encargado hace tres meses por la Conama a la Universidad Austral de Chile y aún no es concluyente. ¿Por qué tanta espera?

El doctor Eduardo Jaramillo, director del estudio en el santuario, aclara: "En primer lugar, la planificación de los muestreos de terreno, incluyendo preparación y calibración de instrumentos, toma tiempo. A esto se suman problemas de logística, como por ejemplo en este estudio, el obtener cisnes de localidades fuera del Santuario, para realizar estudios comparativos y poder evaluar en forma objetiva, las altas concentraciones de hierro en los hígados de los cisnes del Santuario. Luego de obtenidas las muestras, éstas deben preparase acorde a protocolos específicos; el no hacerlo, es no proceder con seriedad. Posteriormente, los estudios de esas muestras y los análisis estadísticos de los resultados también toman tiempo. En segundo lugar, la planificación inicial del estudio incluía una serie de actividades destinadas a cumplir con los objetivos específicos planteados en los términos de referencia originales, sin embargo, a las semanas de iniciado el estudio y debido a la complejidad del problema, aparecieron nuevas preguntas e hipótesis de trabajo, lo que implicó considerar la realización de más muestreos, además de experimentos de terreno y laboratorio; estos experimentos deben repetirse o replicarse, a fin de obtener conclusiones generales. Además, ha sido necesario realizar largas revisiones bibliográficas en revistas especializadas en el tema y utilizar nuevas metodologías de análisis, debido justamente a las nuevas preguntas e hipótesis que se han ido generando".

"En casi la totalidad de estos análisis, ha sido necesario también generar nuevos protocolos, originándose de este modo, novedosas aproximaciones, muchas de ellas, usadas por primera vez en estudios ambientales en Chile".

 

COMPLEJIDAD

 

-¿Cuál es la complejidad del problema que se investiga?

"El problema es complejo porque es multifactorial; entonces se hace necesario estudiar diferentes compartimentos del ecosistema, tanto físicos como biológicos, la interacción de los mismos y los resultados de esas interacciones".

"Es decir, no se está estudiando un componente del sistema separado del resto, si no la interacción que ocurre entre éstos. Se trata de conocer por ejemplo, si contaminantes determinados pasan de un compartimiento a otro (del agua al sedimento y de este a las plantas acuáticas)".

"En este sentido, con la segunda etapa del estudio pudimos constatar que los remanentes de luchecillo existentes en el Santuario, tienen altas concentraciones de metales pesados como hierro; éstas son más altas que las presentes en plantas de otras áreas del sistema estuarial de Valdivia, como el Calle-Calle y Valdivia, donde las plantas se encuentran bien".

"Si las plantas de luchecillo tienen altas concentraciones de hierro y los cisnes las usan como alimento, podemos deducir entonces que las altas concentraciones de hierro presentes en los hígados de los cisnes son causadas por la ingesta de luchecillo".

"Ahora, parte de las actividades de investigación de la siguiente etapa del estudio será establecer porqué las plantas de luchecillo acumularon tanto hierro en sus tejidos".

 

-¿De donde pueden venir estas altas concentraciones de hierro?

"Se sabe que en los sedimentos estuariales de la zona, hay altas concentraciones de hierro; sin embargo, hemos visto que las concentraciones actuales en los sedimentos del Cruces son más altas que en los sedimentos de los estuarios adyacentes, como en los ríos Valdivia, Calle-Calle y bahía Corral".

"En consecuencia, ahora vamos a evaluar si estas altas concentraciones vienen del propio sistema o tienen un origen antrópico. Esto se desarrollará en la parte final del estudio, con los análisis de geocronología, que en estos momentos incluyen estudios de concentraciones de metales, en sedimentos muestreados en forma estratificada y que permitirán saber si en el pasado reciente, se ha producido algún depósito de esos elementos en el sedimento del Santuario".

 

-¿Cuáles son los resultados obtenidos en esta segunda etapa del estudio?

"Nuevos análisis permiten corroborar las conclusiones del primer informe: la mayoría de lo cisnes de cuello negro (Cygnus melancoryphus) analizados, presentaban un cuadro severo de emaciación, por la carencia en su alimentación. La causa fue una drástica disminución y cobertura espacial del luchecillo, observada en distintas áreas del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter y humedales adyacentes durante el 2004".

"Comparaciones realizadas en plantas recolectadas dentro y fuera del Santuario indican que las primeras tienen concentraciones más altas de metales pesados que las segundas".

"Los experimentos de laboratorio practicados en plantas de luchecillo, permitieron comprobar que altas concentraciones de metales pesados como hierro, cobre y manganeso son la causa de muerte masiva de los organismos de esta especie. El análisis comparativo de los resultados de los experimentos practicados a Egeria densa (nombre científico del luchechillo) en terreno y laboratorio señalan que la composición química del agua existente en la actualidad en el Santuario de la Naturaleza "Carlos Anwandter" y humedales adyacentes, no presenta la toxicidad que, durante el 2004 ocasionó la muerte y desaparición de las poblaciones de esta planta".

"También se ha podido comprobar que los estudios puntuales de biodisponibilidad de metales pesados disueltos en aguas del río Cruces, muestran que en general, la concentración de esos metales, no difiere a lo largo del gradiente geográfico analizado, el cual consideró muestreos aguas arriba del Santuario y dentro del mismo".

"Finalmente, el resultado de los estudios de calidad de sedimento muestra que el hierro y el manganeso fueron los metales con las concentraciones más altas en los sedimentos dentro del Santuario y fuera del mismo. Sin embargo, las concentraciones promedio de ambos metales en los sedimentos del Santuario, fueron significativamente más altas que las de los sedimentos de los ríos Calle-Calle y Valdivia. En general, no se detectaron compuestos orgánicos en los sedimentos del santuario y humedales adyacentes, con excepción de trazas de algunos compuestos".

 

 

Proyectos realizados

 

En total son 20 sub-proyectos incluidos seis nuevos, los que conforman el "Estudio sobre Origen de Mortalidad y Disminución poblacional de Aves Acuáticas en el Santuario de la Naturaleza", entre estos:

-Revisión y análisis bibliográficos.

-Estudio de potenciales fuentes difusas y directas de contaminación en el río Cruces.

-Estudios sanitarios y toxicológicos en cisnes de cuello negro.

-Estudio distribucional y toxicológico en el Luchecillo.

-Estudio de bioacumulación de metales de traza.

-Estudio de metales biodisponibles para flora y fauna del Santuario.

-Estudio de la calidad de los sedimentos del Santuario.

-Estudio de calidad del agua del Santuario.

-Estudios bentónicos.

-Determinación de las tasas de sedimentación en áreas de depositación.

-Estudio del comportamiento biogeoquímico del bentos (organismos que viven el fondo del río).

-Estudios de la avifauna, estudios tendientes a la gestión del Santuario.

-Informe final.

 

Nuevos sub-proyectos incorporados en el estudio:

-Estudio orográfico de la cuenca del río Cruces.

-Estudios de microscopia electrónica de barrido en muestras del luchecillo.

-Estudios experimentales de laboratorio y terreno con luchecillo.

-Estudios de coloración de las aguas de Santuario.

-Estudios de fitoplancton.

-Estudios ictiológicos (peces).

 

 

¿Por qué se acabó el alimento?

 

Sin duda que las primeras señales de alerta en el Santuario fue el hallazgo de cisnes muertos; no obstante, la otra cara de la moneda pasó a ser la desaparición del luchecillo.

Desde un principio, el dr. Carlos Ramírez, investigador del Instituto de Botánica de la Uach y miembro del equipo de investigación, comenzó con los estudios de esta planta.

Hoy puede señalar qué le sucedió a esta planta. "En general las poblaciones de Egeria densa o Luchecillo existentes en el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter y humedales adyacentes, se encuentran en un estado avanzado de deterioro", indica Ramírez.

"Las plantas ubicadas a menos de un metro de profundidad, presentan un color pardo en los tallos y hojas con escasa biomasa, exceso de necromasa (tejido muerto) y una porción importante de raíces anormales. El color pardo que presenta Egeria densa, en hojas y tallos, se debe a una interferencia en sus procesos metabólicos, por una acumulación de metales pesados en sus tejidos".

"Por otro lado, la aparición de una cubierta coloide plancton, en tallos y hojas, interfiere el proceso de fotosíntesis del luchecillo, al producir un efecto de bloqueo de la luz solar".

Ramírez señala que el Egeria densa es una planta acuática y no un alga, por lo tanto no debe ser estudiado como tal. "La confusión se debe al parecido de su nombre común luchecillo con el del luche (alga marina). Pero son diferentes".

Para el científico, lo que sucede con el luchecillo en el Santuario es algo extraordinario: "No es común que una maleza tan agresiva y con una enorme capacidad reproductiva, se extinga en menos de seis meses"; por otro lado, si desaparece el factor que provocó su muerte, el luchecillo podría volver a repoblar el Santuario, debido la capacidad que posee para invadir lugares.

 
 
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